Educar la solidaridad en casa

La solidaridad es uno de los atributos del perfil que ayudamos a desarrollar en nuestros alumnos. La solidaridad es mostrar empatía, sensibilidad y respeto. Nos comprometemos a ayudar a los demás y actuamos con el propósito de influir positivamente en la vida de las personas y el mundo que nos rodea.

Para ayudar a desarrollar la solidaridad en casa puedes hacerlo con:

Ejemplo, los niños ven, los niños hacen. Es esencial que la solidaridad se practique cada día en casa, y que los padres sean los primeros que lleven este importante valor con sus hermanos, hijos, vecinos, compañeros o incluso con los desconocidos. Ver una actitud solidaria a diario hará que los niños la aprendan desde el primer momento.

Compartir desde pequeños. Todos los pequeños pasan por la época del “mío”. Es esencial enseñarle a compartir también en ese momentos: “sí, aunque el juguete sea tuyo, puedes compartirlo con tu primo o con tu amiguito en el parque, porque él ahora no tiene ninguno y si no se pone triste”. Premiar esta clase de comportamientos también le reforzará la idea de la solidaridad.

Empatía. Trabajar la empatía de los niños también es necesario si queremos que sean solidarios, pues la solidaridad es una forma de ponerse en el lugar del otro. Enseñarles a preocuparse por los demás cuando están tristes o enfermos, a que ayuden a sus compañeros con los deberes o tareas de clase, etcétera, son pequeños pasos que marcarán la diferencia.

Regalar. Si ese peluche ya no se usa, ni ese libro ya se ha leído, si ese pantalón le está pequeño… en casa acumulamos muchísimos objetos que otras personas necesitan. Aunque es cierto que muchas veces “da pena” separarse de objetos que han sido especiales, es bueno darlos a otras personas que realmente harán uso de ellas, y enseñar a nuestros hijos que deben sentirse bien porque su juguete hará feliz a otro niño.

Christian Quintero
Coordinación Inglés Primaria